El calvario de las dos niñas que huyeron de los golpes y vejaciones a las que las sometía supadrastro estaría cerca de llegar a su fin. Ayer a la mañana, junto a su abuela, recibieron a lahermana Cecilia y a una trabajadora social del Hogar San José, de la congregación de lasHermanas Esclavas. Ellas les darán cobijo, y los fines de semana podrán estar con su abuela.